Virginia Woolf tuvo una cita con Alfonsina Storni.
Dibujando una casa para poder habitar un hogar, una loba quebró con el rebaño y se fue fatigada del llano. Tomó un café tras partir de su valle capturada por las entrañas de las que narran historias.
No puedo vivir sin fantasía,
sin la ficción de lo real.
Me niego a transar con un mundo
sin fantasía.
La libertad es una respiración de aire
figurado en una proyección:
sentarme en un bar, pedir un café, abrir un libro escrito por una poeta melancólica y brillante que me devuelva la vida.
La luminosidad de mis ojos trazan mundos,
otros mundos por fuera de los límites del mío,
fervientes deseos
de un cuerpo
que
ama la soledad
de
pensarse.
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