Hija del rigor

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Hija del rigor. 

  I
Escríbeme poemas y luego muere en la guerra.

      II
Desangrate en mil pedazos y pulsa con las yemas de tus dedos mis palabras excéntricas. No te las quedes. No son tuyas. Son mis palabras las que construí con sudor y lágrimas. 


  III
Es el lenguaje embrujado, los restos de la guerra sin fin. No te quiebres tanto, no sé qué hacer con el dolor ajeno y la emergencia. 

  IV
No puedo consolar a nadie más que a mis poemas. Mis palabras pálidas, creación sonora, hija de la noche, música del grito ausente. 

  V
No te mueras. Esta noche sos un cuerpo pleno y excesivamente vital. La noche nos droga y nos envuelve en un relato onírico, borroso, inconsciente y secuencial. 

  VI
Mentime y contame el cuento. Mañana no se quién voy a ser yo y quién vas a ser vos. No sabemos cuando vendrá el silencio. 

  VII
En la madrugada, hiciste entre dos y tres números. Un actor interpretativo que me hizo flashear la peli. 

  VIII
La aventura de los restos ingeridos nos tomó por sorpresa. Los estragos de morir en la guerra en altas horas de la madrugada. 

  IX
La noche como un grito que se expande. 

  X
Cruzaste la puerta y te fuiste por un sendero que desconozco la dirección actual. Escribí en un cuaderno que la depresión post guerra no me iba a atrapar. Me tiré en la cama, le dí play a una película y tu nombre lentamente se borró de mi rostro.

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