La noche eterna

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La noche eterna 

Nos tiramos en la cama,
contemplamos el cielo
y me di cuenta que no es
con vos.

Quedé suspendida en el aire,
estaba fumada y confundida 
en mi propia película. 

La noche fue eterna, 
y mientras me besabas 
contemplaba en mi cabeza
otra tonalidad corporal. 

Cerré los ojos, 
y el éxtasis de la locura 
fantasiosa que se hace 
carne en mí,
busco su sed
en otra persona. 

Tus dedos me acariciaban
por debajo de la cintura
y te deslizabas introduciendo 
tus dedos con la furia de un rigor.


Me dijiste, dame algo esta noche
y quise salir corriendo, 
a buscar mi diamante de oro
pero sos tan absorbente 
que hasta la fantasía 
me quisiste robar. 

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